Érase una vez en todo el mundo, unas personas que tenían problemas con su digestión. Iban de médico en médico, de diagnóstico en diagnóstico y de farmacia en farmacia... y ninguna medicina les servía. Les decían que tenían colitis, gastritis y todas las inflamaciones del sistema digestivo que puedan existir, pero ellos seguían sufriendo... su estómago e intestinos se les iban destruyendo cada vez más.
Hasta que, de repente, un buen día les dicen que tienen: ¡la enfermedad celíaca!!!
- ¿Y qué es eso? - Preguntan todos.
- Es cierta intolerancia al glúten - les explica el médico -, que está presente en cereales como el trigo, avena y centeno; la ingesta de esta sustancia hace que no aprovechen bien los nutrientes y que se dañe su aparato digestivo. Eviten eso en su dieta y no presentarán más molestias.
Entonces los celíacos se fueron deprimidos a sus casas porque ya no podían comer pastas, sándwiches, pizzas y muchos panes y galletas ricos que les encantaban. Pero después de un tiempo, fueron descubriendo que existen algunas tiendas de alimentos importados o especializados donde pueden adquirir una variedad de productos sin glúten para sustituirlos por los otros: encontraron harina para pasteles, brownies, muffins, galletas, pizza y otros panes; y pasta hecha a base de arroz; galletas listas para comerse y otras tantas cosas.
Desde ese día, los celíacos son más felices y pueden prepararse postres como éste:
(Copas de brownie, fresas y helado de vainilla)